Día Solar 18 en Acidalia Planitia, Marte. Junto a la lanzadera Ares
III un grupo de astronautas, la comandante Melissa Lewis, al mando del
grupo, el alemán Alex Vogel, el botánico Mark Watney y el piloto Rick
Martínez recoge muestras y partículas para su análisis químico mientras
en la nave sus compañeros el médico Chris Beck y la experta en
informática Beth Johanssen les esperan en la nave.
Y de pronto Johanssen debe avisarles, pues saltó la alama
por un aviso de tormenta, que, aunque ya prevista, observan que será
peor de lo esperado con una fuerza de 8.600 Newtons, no aguantando la
lanzadera más que 7.500 Newtons, lo que puede suponer que el Van
vuelque, aunque Watney es partidario de aguantar un poco más, pues tal
como señala Vogel, hay un margen de error, pese a lo cual Lewis ordena
preparar un despegue de emergencia.
A solo 12 minutos del despegue, y mientras los científicos
se dirigen a la nave desde el Hab, las fuertes ráfagas de viento hacen
que se desprenda una de las antenas de comunicaciones que golpea a
Watney que sale despedido, perdiéndolo de vista la tripulación, sin que
sus compañeros consigan localizarle pese a que lo intentan debido a la
fuerza de la tormenta, detectando el ordenador de a bordo una brecha en
su traje.
Martínez les advierte que la lanzadera está al límite de su
aguante, ordenando Lewis a sus compañeros que suban a la nave mientras
ella sigue buscando a Watney, aunque le avisan de que debido a la brecha
de su traje Watney solo podría soportar un minuto con vida, pese a lo
cual ordena a Martínez que trate de localizarlo con el radar de
proximidad, siendo todo inútil, pidiéndole Beck que regrese, pues, le
asegura que Watney está muerto y no quiere que muera también ella y
además si la lanzadera se inclina más no podrán despegar, por lo que,
perdida toda esperanza de encontrar a Mark, y para salvar a los demás
regresa a la nave y da la orden de despegue.
En la Tierra, el Director de la NASA, Teddy Sanders ofrece
una conferencia de prensa para informar de que la Hermes tuvo éxito en
su misión, pero que murió Mark Watney, uno de sus tripulantes.
Día Solar 19: pasada la tormenta, amanece en Marte, y entre
los restos de los escombros despierta Watney que escucha una voz de
ordenador que indica que el nivel de oxígeno es crítico, observando que
lleva clavado en su abdomen un trozo de antena que continúa enganchado
por un cable que él corta, comenzando a caminar hacia la estación
espacial, el Hab, junto al que no está ya la nave.
Una vez dentro se quita su traje tras arrancarse el hierro,
cogiendo el instrumental quirúrgico y sacándose los restos que quedaban
dentro tras anestesiar la zona, procediendo tras ello a coserse la
herida.
Tras ello decide grabar un video-diario para que conste lo
que va haciendo para en caso de que muera pueda servir de testimonio,
sabiendo que el saber que vive será una sorpresa para sus compañeros y
para todo el mundo, tras lo que narra su accidente contando que el trozo
de antena clavado y la sangre coagulada consiguieron taponar la brecha
de su traje, gracias a lo cual sobrevivió.
Sabe que no puede contactar con la NASA y que, aunque lo
consiguiera tardarían 4 años en llegar hasta él, estando en un hábitat
pensado para 31 días en el que pueden ocurrir montones de cosas, como
que se estropee el oxigenador y que se asfixie, o que se rompe el
purificador del agua y muera de sed, o que se abra una brecha e
implosione, y aunque no ocurra nada se quedará sin comida.
Pero asegura que no morirá allí y comienza a contar las
raciones que le quedan y en el modo de racionarlas para que le duren más
teniendo en cuenta que llevaban comida para 68 soles y para 6 personas,
por lo que podría resistir 300 días, o racionándolo todo, 400, aunque
para sobrevivir durante 3 años debe cultivar algo en un planeta donde no
crece nada, aunque afortunadamente, señala, él es botánico.
Recupera los restos orgánicos suyos y de sus compañeros y
comienza a trabajar, teniendo algún incidente, como que se le suelte
alguna grapa por los esfuerzos, aunque para el día solar 31 ya está toda
la tierra en el suelo comenzando a hacer surcos en los que, junto con
los restos orgánicos plantará los trozos de patata que tenían preparados
para Acción de Gracias.
Día solar 36. Sabe que tendrá problemas con el agua, por lo
que decide crearla, ya que tiene hidracina de sobra y si pasa la
hidracina por encima del catalizador de iridio separará el M2 del H2 y
dirigiendo el hidrógeno hacia un espacio limitado quemándolo conseguirá
fabricar agua.
Pero teoría y práctica son cosas diferentes, y aunque
consigue crear fuego pese a que todo lo que llevaron es ignifugo,
excepto un crucifijo de madera de Martínez del que saca unas virutas, se
produce una explosión y sale volando por los aires al no tener en
cuenta el oxígeno excedente.
Pese a todo regresa al trabajo aunque con protección y
cierto miedo, consiguiendo esta segunda vez que todo funcione sin
problemas.
Día solar 54: asoman los primeros brotes.
Entretanto, en la Tierra, el director de la NASA Teddy Sanders habla en nombre de su organización durante el funeral por Watney.
Tras este, y en el Centro Espacial Johnson, de Houston,
Vincent Kapoor, director de las misiones a Marte de la NASA habla con
Sanders para decirle que cree que es el momento para poder convencer al
Congreso para que les autoricen una sexta misión, además de las cinco ya
presupuestadas, pues como ya dejaron cosas allí en la tercera la nueva
sería mucho más barata, pidiéndole por ello acceso a los satélites para
poder ver qué queda de sus activos, aunque Sanders le dice que deben
centrarse en la cuarta misión, que será a otro punto del planeta, el
cráter Schiaparelli, y además no quiere transmitir imágenes del cadáver
de Watney al mundo, insistiendo Kapoor en aprovechar la sensibilidad
social del momento para conseguir esos fondos, ya que a todos les
parecería magnífico poder rescatar el cadáver del muchacho.
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